Por la capacidad de resolver con un único elemento tanto una nueva fachada exterior como la interior, donde descubre un nuevo espacio en el atrio del Instituto del Teatro. También se valora la reutilización funcional y formal del sistema constructivo que resuelve brillantemente el programa expositivo y las proyecciones propuestas tanto en el interior como en el exterior, así como la capacidad de comunicar el proyecto y sus contenidos.
Por su capacidad de apropiarse el volumen del espacio con un sistema simple y ligero y además efectivo.
Por la elección de los materiales que combinan su expresión formal con su condición efímera.